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PELICULAS DE TERROR


Experimentos realizados por científicos locos, escenas de tortura, violencia sangrienta, zombis comiendo cerebros... lo que tienen en común todos estos sucesos son que probablemente forman parte de una película de terror donde las historias son oscuras y frecuentemente terribles. Si tan retorcidas son, ¿por qué las vemos?

Existen muchas razones por las que decidimos escoger cine de terror. Aunque sin perjuicio real o posibilidad de acabar muertos, desmembrados o poseídos, la psicología afirma que las vemos porque queremos entender nuestros temores y los temores de la población en su conjunto. “El género de terror se dirige a nuestros miedos arquetípicos. Se puede ver en toda la historia cómo cada generación ha definido el 'terror' a su manera y se convierte en gran medida en la idea de que es algo fuera de nuestro entendimiento que nos amenaza”

Sin embargo, la pasión por ver cine de terror puede ser más psicológica. Un estudio publicado en la revista Journal of Consumer Research, halló que aunque todos los participantes calificaron sus niveles de miedo de forma similar a la finalización de los vídeos de terror expuestos, los amantes del cine de terror mostraron mucha más felicidad tras verlos que aquellos que eran enemigos de las películas de terror.

“En el mundo real, las personas pueden experimentar al mismo tiempo tanto felicidad y tristeza, como euforia y ansiedad. Las personas disfrutan de la emociones, aunque provengan de una fuente negativa, de lo contrario, las cosas podrían ser bastante aburridas”

¿Influye nuestra personalidad? Otros estudios apuntan a la búsqueda de sensaciones según la personalidad. Así, aquellas personas que buscan mayores niveles de excitación tienden a disfrutar y escoger este tipo de cine pues necesitan vivir experiencias intensas. Estas experiencias pueden ir desde ver películas de terror a practicar paracaidismo y puenting. Esta sensación de excitación puede persistir durante algún tiempo después de ver una película de terror lo que Glenn Sparks de la Universidad de Purdue llama “proceso de transferencia de excitación”, en el que la culminación de los procesos fisiológicos (presión arterial elevada, respiración agitada, latidos cardíacos rápidos...) persisten después de ver la película.

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